martes, 5 de enero de 2016

El láser ( y II)

Continuación de

No sé si habéis tenido la fortuna de haber conocido a mujeres extraordinariamente hermosas, pero después de eso siempre viene un bajón. Habrá una segunda vez mañana? Será igual, mantendré el tipo, volveremos a un jiji-jajá, o descubriremos algo que hará que la próxima vez que nos encontremos sea dentro de mucho tiempo, y nos daremos dos besos así con pudor cuando antes habíamos cometido varios pecados muy tochos con muy poca pausa?

Porque cuando escapas a la puta carrera, de noche por un bosque que solo conoces por un mapa, con un tocho de SOFLAM que no quieres romper al hombro, después de alumbrar con su láser (visible!) a una base enemiga dangerously close, lo normal es que vuelvas a la tuya con la polla muy tiesa. Recuerdo perfectamente las horas de tránsito hacia el objetivo y los minutos de posicionar el dispositivo, encenderlro y los interminables segundos requeridos para cumplir la misión, incluso la carrera hacia la profundidad de la noche mientras me perseguía medio bando rival hasta que sabe Dios cuando me pareció que quedaban atrás. 

Pero no recuerdo casi nada del interminable viaje hacia el cuartel aliado. Debían ser varios kilómetros. Por áreas controladas por el enemigo. Que tenía la misión de guardarlas, porque tócate los huevos, eran campos de cultivo de droja en el Colacao. Objetivos de defensa muy prioritarios para ellos. Mierda de plan. Afortunadamente, escabullirse de noche en un bosque gallego es tarea más fácil de lo que parece, salvo que te estreses fácilmente ante la falta de referencias espaciales y la atronadora soledad. El entrenamiento hace maravillas y aunque solo seas un matao airsofter tienes la suficiente capacidad como para oler, escuchar y ver a los otros antes de que ellos lo hagan contigo. Es como aquellas fases del Call of Duty del "let them pass", para que luego digan que los juegos no pueden ser realistas. Hablan entre ellos, tienen frío, se aburren. Aunque tengan que defender una zona se moverán, se relajarán. Y tú seguirás allí cuando lo hagan. Y harás tu movimiento. 

Lo que no entiendo exactamente es cómo llegué a las puertas de nuestra base sin que me disparasen: imagino que avisaría por radio, gritaría la clave de acceso (rezando para que el centinela hubiese estando atento al briefing) o probablemente alguien no haría bien su trabajo y no dispararía a un fulano que se acercase.

Allí, exhausto, pensaban que había sido capturado: el fusil y casco seguían sobre los mapas de la mesa de mando. Como suele pasar en el hairsoft, aquellos a los avisé de mi partida fueron a dormir sin compartir la noticia. La cosa seguía como siguen siempre las largas noches de las partidas de varios días: unos pocos que habían hecho todas las misiones del día vigilando el sueño de prácticamente todos. Si aquí todos estamos super motivados y muy implicados y recreamos de carallo. My arse. Los equipos de mil fulanos que se pillan una megatienda que destaca como el Empire State y donde caben todos dan mal rollo: significa que van a sobar todos a la vez. 

La misma mierda de siempre: andar entre las dos puertas de la base dando conversación y ánimo a los miembros de las guardias. Vaya labor ingrata que suelen hacer, casi invariablemente, los mejores. De cuando en vez vuelven o salen las patrullas programadas para las misiones nocturnas, esas que o bien son muy aburridas o recordarás toda la vida. Las guardias se relajan, ya ni están de pie y tengo que ser muy educado para recordarles sus arcos de fuego, que si se los follan entran en tromba y nos van a joder a todos, vamos a quedar con unas caras de tontos que ni te cuento y a ellos no les van a echar las culpas nadie, porque no hay huevos. 

Cuando entra una patrulla el procedimiento es sencillo, lo había escrito en el foro y repetido varias veces a los jefes de pelotón. El jefe de guardia llama al que está entrando, que pase y que llame a cada uno de su patrulla para que vaya entrando. Buenas noches, somos los panchitos de Eagle2, pasa Panchito1, pasa Panchito2, pasa Panchito3, ah no Panchito4 se quedó sin batería y está en el coche y creo que se lo comieron los lobos...

El caso, amigos, es que debí no explicarlo al encargado de la guardia, o se fue a sobar, o lo hice mal o no estaba presente cuando entró otro equipo de misión.

El muy cabrón -y es un excelente jugador, un tío listo de cojones, y me alegro mucho de que fuese él- se unió a uno de los equipos que volvían de misión. Cambió su uniforme por el nuestro. De buen rollito, diría "ah, es que me perdí,la noche me confunde, no sé dónde están los míos, voy a volver con vosotros a base", seguro. Qué fulano más listo. Pura actitud milsim de la de verdad. Ser un hijo de puta muy efectivo y atacar cuando los otros están pensando en agarrar su colchón hinchable y comer un sandwich mixto frío y arrugao. Así que pasó tan pancho dentro de nuestra base, dentro del pelotón que le dijo "claro, llevas uniforme claro así que tienes que ser de los nuestros".

My arse.

Me dijo el fulano que me estuvo buscando un rato que se le hizo eterno, que alguien estaría a medio segundo de reconocerle. Ni siquiera rebuscó en los mapas ni las claves de radio ni nada de lo que estaba en la tienda de mando - obviamente yo no iba a quedarme allí-  al contrario de lo que hicimos nosotros en nuestro raid (que también hubo y contaría batallita, si estuviese allí), el fulano vio el cielo abrirse cuando oyó mi voz en la oscuridad. Aún ahora me lo imagino caminar hacia la puerta de la base donde hacía guardia con otros dos compañeros.

-Jefe, acabamos de volver de misión.
-Vale, habla con el resto de tu escuadra, creo que os toca descansar. Bien hecho. Voy ahora para ahí. 
Le confundiría con alguien, o me sonaría familiar su voz. Era familiar, pero no de esta familia.
Saca un cuchillo. Me lo pone en el cuello.
-Por cierto, estás muerto.
Recuerdo estas palabras literalmente. Sonrío, y solo él me ve. Los dos centinelas están lejos y no escuchan. No ven. Nos quedamos todos en silencio. Él se va. Me siento en el suelo.
La noche cae fría, estamos en un punto bajo y húmedo. Hay un viento que mueve las copas de los árboles.
Él ya se habrá escapado. Al día siguiente me cuenta que salir fue tan fácil como entrar. Le echo el brazo con efusividad y le digo que es un cabrón muy bueno.

-Jefe, cómo vas de cansado?
-Yo estoy muerto.
...
Muy pasado el tiempo de desangrarse, pude incorporarme e ir hacia el respawn dentro de la propia base. Estos cabrones me la habían devuelto.  Aún quedaban varias horas para el amanecer.


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