martes, 25 de marzo de 2014

Tocata, fuga y saga.



 Ha sido cuestión de años (para qué iba a escribir un blog de recuerdos desde hace tres si no?) pero te das cuenta cuando entras en una habitación. Cuando no tienes muchas más ganas -que no sientes la necesidad- de clavarle dos tiros en el pecho al tío que está dentro mucho antes y mucho más salvaje de lo que él haría contigo.
 Que te da un poco igual, que de todos modos puedes correr hacia el respawn y volver a intentarlo: intentarlo cuando lo que debes y estás acostumbrado es hacerlo.

 En el momento de doblar la esquina ya habías tenido un par de flashes entre que alzas el rifle y diriges la visión en torno a la óptica a la vez que tus pies se mueven como un resorte. Que a dónde vas a cenar esta noche, acuérdate de recoger los mags que dejaste atrás, que son los de metal, que si el coche quedará demasiado sucio después de la partida. Que no tienes la cabeza donde la tienes que tener, carajo.

 Así va pasando unas cuantas veces más. Te pillan casi por sorpresa entre la maleza esos pies que habías estado esperando casi demasiado tiempo a que pasasen por el camino por no mantener la atención. Pegas un brinco no especialmente decidido sobre esa zanja y por no querer que el fulano se haga daño, dudas sobre como dispararle. Confundes anticipación con precipitación al salir oh, demasiado pronto de esa cobertura. 

 Como las cosas no te salen tan bien como antes, y en consecuencia dejas de divertirte (o es al revés?) espacías notablemente tus partidas de fin de semana. Tú, que un par de años atrás llegabas un Sábado de un juego de 24 horas y el Domingo te ibas solo a Sada a pachanguear durante seis horitas con quien hubiese. Pachangas donde tu bando nunca perdía cuando no eras tú el mataba a los cuatro, seis, ocho rivales.

 Después estamos en esas, no vas a jugar prácticamente nunca y cuando lo haces es por compromiso. Ver a la gente, estar con el equipo que intentas forjar, probar gear nuevo. Porque solo te preparas para ir a partidas grandes y para que tu equipo pueda rodar sin tí, ya lo tienes medianamente claro.

 El caso es que llegas a la partida grande de turno y ese mazo brumoso que te había golpeado cuando querías reventar al fulano del otro lado de la pared vuelve a nublarte la mirada.
 Esto sí que no lo esperabas, porque esto era precisamente lo que sí te gustaba hacer, era para lo que te venías preparando. Si antes te invadía una alegría infantil solo por ponerte el uniforme e imaginar que ibas a hacer cosas memorables, ahora todo es pesadumbre.
 La vitalidad y la determinación se torna en actitud funcionarial. Convirtiéndose en lo que habías despreciado.

 Has perdido el ritmo de la competición, el impulso de prevalecer, la necesidad de ser relevante. 
 Ya sabes que difícilmente vas a volver a jugar por lo menos, durante un tiempo. Centrarse en la práctica casi ascética gear, ese Grial cuyo brillo seductor que te ha deslumbrado en los últimos tiempos, puede ser como el sacerdote recién salido de seminario que habla de amor a parejas de sexagenarios. Es arriesgado y de una honestidad cuestionable, pero puede funcionar.
 Apurar la operación para que tu equipo camine sin tí y en buena dirección es todavía más azaroso, pero el tiempo empleado y la leadtad hacia ellos lo requiere.
 Pero tú te has vaciado, no puedes ofrecer gran cosa, y la premura acaba pareciéndose demasiado a la desesperación.

 Para el siguiente acto la lógica se impone. Ni siquiera el solo material te atrae; la dejadez de cuando el cartero te trae algo nuevo y tardas una perezosa eternidad en probarlo es evidente. Deja de interesarte así que no escribes más en torno a este particular. Nunca habías tenido tanto, y nunca habías probado tan poco.

 Así que para evitar tentaciones prematuras y rutinas poco prometedoras, vendo o regalo aquel material imprescindible para el airsoft y me quedo con aquello -ay!- que me pudiese servir para el bushcraft o el monte en general. Que naturalmente acaba siendo muchísima trangallada muy poco relacionada con el monte. 

 Por si acaso. Que de cuatro fotos que tengo en el estudio, tres son con el equipo y una con la novia y el perro.